Daniela Parra pudo olvidarse durante tres meses de abogados, problemas y de la batalla que ha librado junto a su padre, Héctor Parra. Su participación en Master Chef 24/7 México terminó siendo el respiro que necesitaba. “Fue un retiro espiritual. Necesitaba también un descanso. Mi vida de afuera es trabajar todo el tiempo, tengo muchas obligaciones”, contó.
El aislamiento, sin teléfono y lejos de su rutina, también le permitió descubrir una Daniela que no conocía. “Descubrí que soy muy fuerte, que puedo contenerme, no ser tan explosiva y convivir con mucha gente sin tomarme nada personal”, reconoció.
Mientras ella cocinaba, su papá seguía sus pasos desde prisión. Durante tres meses no pudieron hablar ni verse, aunque Héctor no se perdía las galas. “Él siempre me acompaña en todas mis locuras. Para él, verme en la tele era salir de la rutina y olvidarse un poquito de la reclusión y dónde está. Me dijo que se siente súper orgulloso”, platicó.
Su personalidad
Daniela asegura que el programa también permitió que el público la conociera más allá del caso de Héctor: “Siempre voy a ser la hija de mi papá, pero este ‘reality’ me abrió las puertas a que me conocieran por mí misma”.
Lo que no cambió fue su postura sobre Héctor. Mientras esperan noticias del amparo, ella no tiene dudas. “Estoy con mi papá, con la verdad. Soy fiel a lo que he dicho desde el día uno y con esa convicción seguiré toda mi vida”, dijo.
Ahora, dice, toca enfocarse en Tamalitos Chidos, su negocio, al que llevará lo aprendido en cada cocinada, nuevos sabores, platillos y hasta algún “tamalito exótico”.
Además, invita a seguir Master Chef hacia la final porque advierte que viene lo mejor: “Ahora sí es la carnicería. Se va a poner riquísimo”.












