La Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (Comar) ha sido rebasada en su capacidad de atención de los migrantes que solicitan la condición de asilo en nuestro país, ya que tardan hasta dos años en otorgarles una cita para su registro; mientras que el Instituto Nacional de Migración (INM) solo atienden a aquellos que cuentan con recursos para pagar la visa humanitaria.
Así lo denunciaron organismos defensores de migrantes, quienes señalaron que solo en Tapachula hay más de 65 mil extranjeros varados, de los cuales 13 mil tienen registro en la Comar que tienen que acudir semanalmente a firmar, a los que se suman otros nueve mil deportados de Estados Unidos.
En un amplio documento entregado al obispo de la Diócesis de Tapachula, Luis Manuel López Alfaro, advierten de la crisis humanitaria por esta situación y, a la vez, denunciaron que existe una campaña de odio contra los migrantes, tanto que se han detectado más de 75 cuentas en Facebook para denostarlos.
Luis García Villagrán, director del Centro de Dignificación Humana (CDH), señaló que los migrantes son obligados a ir a firmar cada semana a la Comar, muchos hasta por dos años, y “no tienen certeza de que les darán la documentación que los reconozca como refugiados”.
Además de ello, ese organismo carece de personal, propiciando que miles permanezcan varados en la ciudad, por lo que proponen que el Gobierno Federal haga un esfuerzo y traslade a grupos a diversos estados del país y ahí les hagan los trámites.
Además, acusó que el Instituto Nacional de Migración se ha convertido en una dependencia elitista y clasista, que solamente otorga visa humanitaria a quienes tienen dinero para pagar, provocando con ello que “la frontera sur sea el embudo y escudo humano”, de donde no se les permite salir.












