En el mapa de la inversión extranjera y nacional, Chiapas comienza a dibujarse con trazos firmes. Así lo aseguró Pedro René Bodegas, subsecretario de Desarrollo Industrial y Atracción de Inversiones del estado, quien en entrevista detalló las fortalezas que colocan a la entidad en el radar de los grandes capitales, aunque también admitió las asignaturas pendientes que aún frenan su despegue económico.
Según Bodegas, la entidad sureña reúne condiciones excepcionales: una ubicación geográfica privilegiada, riqueza en recursos naturales y un clima de seguridad que, dijo, se ha consolidado como un activo clave para los inversionistas.
A ello se suma una infraestructura logística que considera carreteras, un aeropuerto con capacidad para carga, un puerto marítimo, la próxima llegada del tren y la frontera con Guatemala, lo que convierte a Chiapas en una puerta natural hacia Centroamérica.
“Hay que salir a vender y anunciar que Chiapas está listo”, enfatizó el funcionario, al tiempo que destacó la presencia de empresas internacionales ya instaladas en el estado, como Regal Springs, Nestlé y Maseca. Estas firmas han encontrado en la región un ecosistema propicio para desarrollar cadenas productivas en torno a productos insignia como la tilapia, el mango Ataulfo, el café y la palma africana.
Sin embargo, Bodegas fue claro al señalar que el potencial no se traduce automáticamente en desarrollo social. Uno de los principales desafíos, reconoció, es la fuga de talento juvenil. “Nuestros estudiantes se van porque no hay oportunidades bien remuneradas. Estamos trabajando en ello”, confesó, aludiendo a la necesidad de generar empleos de calidad que retengan a las nuevas generaciones en su lugar de origen.












